La Guerra Civil Española fue un conflicto social, político y militar que tuvo lugar en España entre el golpe de estado del 17 de julio de 1936 y el último parte de guerra firmado por Francisco Franco el 1 de abril de 1939.
A las partes del conflicto se las suele denominar bando republicano y bando nacional. El primero, constituido entorno al gobierno legítimo de España, el del Frente Popular y apoyado por el movimiento obrero; el segundo, organizado en torno a los militares sublevados, y apoyado por las fuerzas de ultraderecha o fascistas, las clases altas y la Iglesia Católica.
El contexto internacional pasaba por los momentos críticos anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Mientras que las democracias liberales (Inglaterra y Francia) procuraron el mantenimiento de una política de no intervención, el bando nacional fue directamente apoyado por las potencias del fascismo, la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, mientras el Partido Comunista de España (PCE), perteneciente a la Internacional Comunista, conseguía el apoyo a la Segunda República de la URSS y de las Brigadas Internacionales.
El tema de la Guerra Civil es el de mayor producción literaria de toda la historiografía española,[2] así como el más polémico y generador de debate social y político (véase memoria histórica). Aunque hay un acuerdo casi unánime en las fechas, los denominados revisionistas próximos al franquismo, proponen la revolución de 1934 como inicio de la guerra. La propia declaración del estado de guerra fue divergente en ambos bandos: el gobierno republicano no declaró el estado de guerra hasta casi su final (para mantener el control civil de todas las instituciones), mientras que el gobierno de Franco no levantó la declaración hasta varios años después de terminada (para garantizar su control militar).
Las consecuencias de la Guerra civil han marcado en gran medida la historia posterior de España, por lo excepcionalmente dramáticas y duraderas: tanto las demográficas (aumento de la mortalidad y descenso de la natalidad que marcaron la pirámide de población durante generaciones) como las materiales (destrucción de las ciudades, la estructura económica, el patrimonio artístico), intelectuales (fin de la denominada Edad de Plata de las letras y ciencias españolas) y políticas (la represión en la retaguardia de ambas zonas -mantenida por los vencedores con mayor o menor intensidad durante todo el franquismo- y el exilio republicano), y que se perpetuaron mucho más allá de la prolongada posguerra, incluyendo la excepcionalidad geopolítica del mantenimiento del régimen de Franco hasta 1975.
jueves, 1 de julio de 2010
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