miércoles, 17 de agosto de 2011
Quechua
Los quechuas son los descendientes de los incas. En nuestro país ocupan el territorio que va desde Caquena por el norte, hasta Parinacota por el Sur-Este y Putre por el Oeste, compartiendo con los aymaras la zona precordillerana y altiplánica. Como en el pasado los quechuas dominaban a los aymaras, tienen muchas características culturales comunes con ellos.
Su arribo a Chile data de entre 1443 y 1470, fecha en que alcanzaron a llegar hasta el río Maipo, bajo el reinado de Tupac Yupanqui.
Los idiomas quechua y aymara vienen de una lengua común llamada Quechumara.
Los quechuas han abandonado prácticamente su idioma, pues lo usan sólo para los rituales religiosos, mientras que para comunicarse usan el aymara.
En Chile, actualmente hay alrededor de 3.436 quechuas, mayoritariamente en la Segunda Región. Se dedican sobre todo al comercio y la minería, siendo trabajadores asalariados y un porcentaje mucho menor vive de la agricultura y la caza.
Atacameños
Los Atacameños o likanantai viven en los oasis, valles y quebradas de la provincia del Loa, en el norte de Chile (II Región). Sus principales centros ceremoniales son Caspana, Peine, Socaire, San Pedro de Atacama y Toconao. Ellos provienen de antiguos cazadores y recolectores que se adaptaron a la zona gracias a las favorables condiciones que ofrecía la cuenca del río Loa. Esta cultura alcanzó un gran desarrollo en el siglo XV, antes de la llegada de los incas. Ancestralmente se destacaron en la metalurgia, alfarería, textilería y técnicas de cultivo de la tierra en terrazas. Este pueblo, al igual que aymaras y kollas, forjó su identidad después de la desintegración de Tiwanaku, cuando los pueblos altiplánicos se dividieron en varios reinos.
Kawéskar
Los kawésqar o alakalufes eran cazadores nómades que se alimentaban de lobos marinos, nutrias, focas y ballenas, en los fiordos y canales del extremo sur de nuestro continente. Sus canoas eran muy importantes para ellos, que recorrían el archipiélago sur de Tierra del Fuego en busca de su sustento. Eran de baja estatura y muy fuertes de la mitad para arriba, aunque un poco más débiles de la mitad para abajo, ya que para remar, cazar, o bucear, necesitaban mayor fuerza en los brazos y el tronco que en las piernas. Esto los diferencia de los altos cazadores terrestres de la Patagonia: los aonikenk (tewelches) y de los selk'nam (onas), que podían medir hasta dos metros de altura. Sus casas eran toldos desmontables cubiertos con cuero de lobo marino.
Yagán
Los yaganes vivían en el extremo sur de América, igual que los kawéskar, en el Estrecho de Magallanes. Para cazar usaban un arpón de casi tres metros de largo al que adosaban una punta de hueso de pescado dentada, por uno o ambos lados. Sus flechas tenían punta de piedra, aunque sustituyeron dicho material con el vidrio en el siglo XVIII. Eran nómades y vivían de la caza y la pesca. Usaban brazaletes hechos con cuentas de huesos de aves y conchas; los varones lo usaban sólo en los tobillos, y las mujeres también en las muñecas. Las mujeres yaganes eran diestras artesanas y fabricaban cestos, bolsas de cuero y vejigas, utilizadas como recipientes, además de lazos hechos de barba de ballena.
Diaguita
Casi nada queda hoy día de las tradiciones y la cultura diaguita, ya que fue rápidamente absorbida por la sociedad criolla hispana. Sun integrantes eran agricultores y diestros alfareros, y vivieron entre los siglos VIII y XV d.C. También se dedicaban a la ganadería y al comercio con los pueblos vecinos. Cultivaban el maíz, la teca, los porotos y la calabaza. Domesticaron la llama y el guanaco, animales que les fueron muy útiles en el transporte y la carga para comerciar. Probablemente llegaron desde el otro lado de la cordillera para establecerse en los hermosos valles del Norte Chico en Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí y Choapa. Su arte cerámico es muy conocido, destacándose por una bonita decoración de líneas rectas, en zigzag y con triángulos adosados a una línea. Generalmente escogían el blanco, rojo y negro para decorar sus cerámicas.
Los mapuches o “gente de la tierra” fueron quienes opusieron una mayor resistencia a la dominación europea en América. Contribuyó a esto la ausencia de una autoridad central, ya que los jefes o lonkos estaban dispersos en el territorio. Asimismo, aunque las comunidades eran autónomas entre sí, respondían como nación a la defensa de su territorio. Sus luchas contra los españoles fueron inmortalizadas en “La Araucana”, el famoso libro de Alonso de Ercilla. Actualmente constituyen uno de los pueblos originarios más numerosos, con una población cercana al medio millón de individuos.
De acuerdo a la cosmovisión mapuche, existe un equilibrio entre Ngenechen, dios de la vida, la bondad y la creación, y Wekufu, dios de la muerte y la destrucción, al que atribuyen la llegada de los españoles. En sus ceremonias incluyen instrumentos musicales como la trutruca y el kultrún. Su idioma es el mapudungún.
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miércoles, 1 de junio de 2011
Colonia en chile
Después del Descubrimiento de América por Cristóbal Colón muchos conquistadores se dirigieron a los distintos territorios del continente americano para explorarlo y tomar posesión de él en nombre del rey de España.
A lo largo del siglo XVI fueron sometiendo uno a uno a los distintos pueblos aborígenes. Es así como también llegaron a Chile.
La Conquista de nuestro país tuvo características particulares ya que se extendió por muchos años debido a la fuerte resistencia que opusieron los araucanos.
Es así como, de modo general, entendemos por Colonia a la extensión imperial, social, político, religioso y cultural que se estableció en América durante los siglos XVII, XVIII e inicios del siglo XIX.
En Chile, la Colonia comienza tras el Desastre de Curalaba en 1598 con el establecimiento de la frontera natural entre españoles y araucanos en el río Bío Bío. La región ubicada al sur de dicho río quedó en manos de los indígenas, mientras que las tierras ubicadas al norte fueron gobernadas por los españoles comenzando así la Colonia en Chile. Otros enclaves españoles fueron Valdivia y Chiloé.
Esta etapa, que se prolonga hasta la revolución de la Independencia, se caracterizó por un constante cambio de gobernadores, cuya preocupación principal fue proseguir la guerra contra los araucanos y luchar contra los frecuentes cataclismos naturales (terremotos, donde destaca el producido en 1647 bajo la gobernación de Martín de Mújica y Buitrón) que sufría el país.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Población
Para la demografía, centrada en el estudio estadístico de las poblaciones humanas, la población es un conjunto renovado en el que entran nuevos individuos -por nacimiento o inmigración- y salen otros -por muerte o emigración.
Pero la evolución de la población y por tanto su crecimiento demográfico no solamente están regidos por el balance de nacimientos y muertes, sino por el balance migratorio, es decir, la diferencia entre emigración e inmigración, datos que, a suvez están influidos por el aumento de la esperanza de vida, sobre todo, al descender con el tiempo, la tasa de mortalidad, con lo que disminuye la natalidad y aumenta la proporción de la población de mayor edad.
jueves, 11 de noviembre de 2010
¿Qué es la Organización de las Naciones Unidas?
En el momento de su creación 51 países fueron admitidos como Miembros; actualmente, con la reciente inclusión de Suiza y Timor Oriental en el 2002, y de Montenegro en Junio del 2006, 192 países son Miembros de las Naciones Unidas.
El nombre de "Naciones Unidas", acuñado por el Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, se utilizó por primera vez el 1° de enero de 1942, en plena segunda guerra mundial, cuando representantes de 26 naciones aprobaron la «Declaración de las Naciones Unidas» , en virtud de la cual sus respectivos gobiernos se comprometían a seguir luchando juntos contra las Potencias del Eje.
En 1945, representantes de 50 países se reunieron en San Francisco en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional, para redactar la Carta de las Naciones Unidas. Los delegados deliberaron sobre la base de propuestas preparadas por los representantes de China, la Unión Soviética, el Reino Unido, y los Estados Unidos en Dumbarton Oaks, Estados Unidos, entre agosto y octubre de 1944.
La Carta fue firmada el 26 de junio de 1945 por los representantes de los 50 países. Polonia, que no estuvo representada, la firmó mas tarde y se convirtió en uno de los 51 Estados Miembros fundadores.
Las Naciones Unidas empezaron a existir oficialmente el 24 de octubre de 1945, después de que la Carta fuera ratificada por China, Francia, la Unión Soviética, el Reino Unido, los Estados Unidos y la mayoría de los demás signatarios.
jueves, 1 de julio de 2010
Guerra civil española
A las partes del conflicto se las suele denominar bando republicano y bando nacional. El primero, constituido entorno al gobierno legítimo de España, el del Frente Popular y apoyado por el movimiento obrero; el segundo, organizado en torno a los militares sublevados, y apoyado por las fuerzas de ultraderecha o fascistas, las clases altas y la Iglesia Católica.
El contexto internacional pasaba por los momentos críticos anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Mientras que las democracias liberales (Inglaterra y Francia) procuraron el mantenimiento de una política de no intervención, el bando nacional fue directamente apoyado por las potencias del fascismo, la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, mientras el Partido Comunista de España (PCE), perteneciente a la Internacional Comunista, conseguía el apoyo a la Segunda República de la URSS y de las Brigadas Internacionales.
El tema de la Guerra Civil es el de mayor producción literaria de toda la historiografía española,[2] así como el más polémico y generador de debate social y político (véase memoria histórica). Aunque hay un acuerdo casi unánime en las fechas, los denominados revisionistas próximos al franquismo, proponen la revolución de 1934 como inicio de la guerra. La propia declaración del estado de guerra fue divergente en ambos bandos: el gobierno republicano no declaró el estado de guerra hasta casi su final (para mantener el control civil de todas las instituciones), mientras que el gobierno de Franco no levantó la declaración hasta varios años después de terminada (para garantizar su control militar).
Las consecuencias de la Guerra civil han marcado en gran medida la historia posterior de España, por lo excepcionalmente dramáticas y duraderas: tanto las demográficas (aumento de la mortalidad y descenso de la natalidad que marcaron la pirámide de población durante generaciones) como las materiales (destrucción de las ciudades, la estructura económica, el patrimonio artístico), intelectuales (fin de la denominada Edad de Plata de las letras y ciencias españolas) y políticas (la represión en la retaguardia de ambas zonas -mantenida por los vencedores con mayor o menor intensidad durante todo el franquismo- y el exilio republicano), y que se perpetuaron mucho más allá de la prolongada posguerra, incluyendo la excepcionalidad geopolítica del mantenimiento del régimen de Franco hasta 1975.
